viernes, 26 de julio de 2013

La vida más que un regalo es un castigo.

Desgarrándome el alma mientras recuerdo lo que fui, lo que soy y lo que nunca seré por ese egoísmo que me rodea y me arrastra hacia un infierno sin elección. Del otro lado mi vida, la que yo deseo vivir, en soledad, sin el que dirán, tan sólo una cama y todo mi ser... Abrirme las heridas con los dientes para sentir que todavía siento algo. Intentar ser inexistente, vivir la realidad que no me quiero creer, esa realidad en la que las que dicen ser tus amigas no lo son, esas que cuando más las necesitas nunca están y las mismas que sólo te llaman cuando necesitan algo.
Y cada noche se encuentran todos esos sentimientos en mi cama, quedándose marcados en mi piel y al mismo tiempo castigándome por ser como soy. Pequeña mentirosa, esa soy yo... La que sonríe y llora a la vez. La que imagina planes que nunca se cumplirán, soy la que se automutila cada noche el alma y desea con toda su alma que su vida se acabe y al mismo tiempo saca fuerzas para salir de la cama, unas pastillas y vivir como si de otra vida se tratara, ya tendré tiempo de llorar.

 Kris. M.

martes, 23 de julio de 2013

Mintiendo para espantar soledades.

Hay momentos en los que te sientes más fuera de lugar que otras veces, en los que deseas que algo siga ocurriendo pero en otras circunstancias, en los que la inferioridad te come y el autoestima te mata. 
Esos momentos en los que sabes que eres prescindible... Uno de mis mayores defectos es quererme dar más utilidad de la que me dan, querer estar siempre ahí aún cuando realmente nadie quiere que esté. Posteriormente todo se basa en un "cállate gorda, intenta ser inexistente" y finalmente se termina consiguiendo, mintiendo para espantar soledades y así espero a que alguien me necesite, las personas somos así, yo creo que los demás nos tienen que dar la utilidad que nos merecemos y si no somos necesarios deberemos vivir en la inexistencia de esta sociedad, ese cáncer humano que nos moldea y nos oprime a su antojo. 

Kris. M.

lunes, 17 de junio de 2013

¿Quién controla nuestros pasos de baile?

Cuando nos sentimos manejados como una marioneta, o tan solo esclavos de nuestros sentimientos. Todos esos momentos que pasamos viviendo por y para los demás sin darnos cuenta que la vida se nos va entre suspiro y suspiro, y realmente en el futuro es cuando nos damos cuenta de lo que podíamos haber hecho en el pasado y no caemos en que las oportunidades se aprovechan en el presente.
Y seguimos buscando, deseando que todo cambie; recibir una sorpresa, un te quiero improvisado o tan solo una sonrisa (sí, esas sonrisas cálidas y cómplices que todos conocemos). Una espera interminable que se produce cuando imaginas como te gustaría que fueran las cosas y realmente sabes que nunca se cumplirán y piensas que todo sería mejor si estuvieras sola, si no te hubieras levantado de la cama esta mañana, si el día no hubiera empezado, solo así no te sentirías tan mierda como te sientes, tan asquerosamente odiosa por todo lo que provocas al salir de la cama.

Kris. M.

sábado, 15 de junio de 2013

A oscuras.

Por caminos sin salida en donde nos encontramos soñando a oscuras, culpando a la vida y a quien nos hizo mal, sin darnos cuenta que nuestro instinto sigue enfermo. Ese sueño en el que sólo queremos hacernos daño, y seguimos buscando donde ya no hay nada, donde sólo encontramos locura. Es difícil levantarnos del suelo, conocemos este juego del que sabemos que no vamos a ganar, pero seguimos a oscuras, empujándonos al olvido y sabiendo que queremos ser princesas de un cuento que no existe, y sin darnos cuenta de que sólo hay que decirle adiós a lo que fuimos... Y seguimos año tras año intentando sobrevivir con un nudo en la garganta y sonriendo cuando en verdad estamos muriendo por dentro. 

 

Kris. M.


domingo, 9 de junio de 2013

Lágrimas en papel.

Un suicidio colectivo de sentimientos que no saben donde meterse cuando poco a poco me voy abriendo las heridas de mi piel. Esas fuerzas efímeras que me dejan sola a la hora de la verdad, ese maldito número que nunca llegará, cada paso en falso es una derrota. Miedo es pasar al olvido de mi subconsciente, miedo a perder mis sentimientos, mi realidad.  
Pero todo esto un día acabará conmigo y terminaré siendo el ser insignificante que debí ser algún día... Seré lo que siempre quise ser.

(...) Quiero ser princesa, mi sangre es real pero la corona me pesa. Me pesan tantas cargas que me doy por vencida... escucharás los llantos de esta niña suicida. (...)

Kris. M.

domingo, 31 de marzo de 2013

No puedo compartir lo que nunca me han dado.

No me importa lo que me digan, no tengo sentimientos, no tengo nada por lo que luchar. No veo la manera de encajar en la sociedad de la que yo misma me exilio...
De mi mente salen mil pensamientos, los cuales no se como enlazar sin que realmente parezca demasiado obvia. Todos hemos sentido esa sensación de soledad muchísimas veces pero cuando te das cuenta que no formas parte de ningún grupo sabes que la única que siempre estará ahí es tu cama, y yo realmente no necesito nada más.
Claro que me encantaría tener la vida de antes pero probablemente es mi masoquismo el que me hace echarlo de menos, eso de ir al sur con amigas a un apartamento, salir de marcha, carnavales, cenas, ir al cine... Pero ya me acostumbré a otro tipo de vida, esa vida en la que esperas a que te den utilidad, en la que si quieres algo lo tienes que hacer sola, en la que los fines de semana se basan en estar dentro de la cama horas y horas pensado, escribiendo y abriendo heridas.
Salir a la calle y sentir que te miran, estar con amigos y saber que sobras, que realmente estarían mejor sin ti... Será que me olvidé de sonreír, aprendí a fingir y a gritar en silencio.
A veces esperamos nuestro momento, el momento de ser felices sin darnos cuenta que probablemente ese privilegio no es para nosotras.
Es difícil comprender algo que no se vive, pero es imposible comprender algo que no se siente.

Kris. M.